sábado, 3 de septiembre de 2016

Epílogo.

Años después...

Carina entraba riendo, abrazada a Pía y Polo, quienes también reían y la abrazaban.
- Se van a bañar.- ordenó dejando su cartera en el sofá.
- No, mamá.- se quejó. - Me bañé esta mañana, antes de ir al colegio. No me quiero bañar otra vez.
- ¡Sucio!- lo retaron las dos, riendo.
- Sigo limpio.- dijo levantando su brazo, oliendo su axila.
- Sos igual a papá.- haciendo una mueca de asco.
- Tampoco para tanto.- lo defendió. - No sé a quien salió tan sucio este.- le revolvió el pelo. - Arriba, los dos a bañarse, vamos.- ordenó aplaudiendo mientras contaba. Cuando ya no los vio, corrió a la cocina. - Decime que hiciste lo que te pedí.- juntó sus manos, y sus ojos brillaron al ver la torta de chocolate que él dejó en la mesa.
- ¿No será esto un antojo, señora?- preguntó divertida.
- Es para lo chicos.- puso los ojos en blanco. - Por algo te pedí que hicieras su favorita.
- Qué casualidad que también sea la tuya.- dijo riendo.
- Disculpen.- interrumpió su conversación.
- ¿Sí, Vale?
- En la entrada la espera una chica, Señora Estevanez.
- ¿Un chica?- frunció el ceño.
- Sí, dijo que era una amiga.
- ¿Cómo no vas a preguntar quien es antes de dejarla pasar, Valeria?- la retó Emilio.
- Bueno, che, tampoco para tanto.- le dijo Carina, riendo.
- Disculpe, señora.
- No pasa nada, Vale. Andá a decirle a esa amiga que ya voy, por favor.- ella asintió y salió. - ¡Te dije que no le hables así!
- No le hablé mal.- puso los ojos en blanco. - Ya lleva tres meses trabajando acá y no aprende.
- Bueno tranquilo, ya va a aprender.- rió. - ¿Quien será esa amiga?- se preguntó en voz alta.
- Andá a ver.- rió él.
- ¡Valentina llegó!- se dio cuenta, y salió corriendo. Al llegar a la sala, su sonrisa de fue. - ¿Vos?
- ¿La conocés?- preguntó Pía.
- Ya ves que sí. Andá a seguir con tu trabajo, mocosa insolente.
- ¿Perdón?- levantó una ceja.
- Carina, ¿cómo puede ser que le des tantos atrevimientos al personal?- Pía rió algo sorprendida; de verdad parecía una empleada.
- Punto número uno: la insolente en este caso, serías vos en tratarla así.- le dijo enojada. - Punto número dos: ¿de verdad creés que contrataría a una menor?- sin poder creer que la creyera capaz de eso. - Y punto número tres: Pía no es una empleada, y deberías de tratarla mejor, ella es más millonaria que vos y yo juntas. Si la tratas mejor tal vez podrías ser su amiga por interés.- sabiendo que ella era capaz. Pía era una de las herederas de la fortuna de Sebastián y Carina, la fortuna que tenían juntos, y la de cada uno por separado. Carina tenía plata, pero todo junto de muchísimo más. Melissa palideció. Pía le sonrió, levantando una ceja. - Hija, andá a ducharte y cambiarte, ya ves que con ropa normal te confunden con el personal.- ella asintió y salió de ahí.
- ¿Es tu hija?- preguntó sorprendida. "¿Cómo no me di cuenta?, si es igual a ella", pensó.
- Sí.
- Perdón, por lo mal vestida que estaba creí que era una empleada.- se disculpó.
- Si estaba así vestida era porque recién llega de actuar en una obra de teatro en el colegio.- se cruzó de brazos. - La ropa no define la clase social. Y deberías de respetar a todos, no sólo a los de clase alta.- Melissa suspiró, apretando los dientes. - ¿Qué hacés acá?- algo de miedo le recorrió el cuerpo al verla, pero enseguida lo olvidó. La última vez que la había visto, terminó llorando asustada. Pero después de todo, estaba bien, ella no la volvería a molestar, ya no se atrevería, no lo iba a permitir.
- Quería hablar con vos.- la miraba a la cara, sintiendo envidia. Ya no era esa chica estúpida, con inseguridad en sus ojos, que vestía y se portaba como adolescente; ahora era toda una mujer, una señora, que lo único que derrochaba era seguridad y belleza. Vestía de forma seria, elegante, pero no por eso menos alegre; vestía como la empresaria que sabía era. Mantenía la frente en alto, y se paraba derecha; definitivamente era más segura. Carina suspiró, mirándola de arriba abajo; ella seguía siendo la misma: cara de víbora, con una mirada que derrochaba veneno.
- Sentate.- señaló el sofá. - ¿Querés tomar algo?- ofreció amable.
- No.- se sentó. "No aprendió a decir gracias", notó negando con la cabeza. Se sentó enfrente.
- Te escucho.
- Vine a... Pedirte un favor.- dijo algo avergonzada, pero sin mostrarlo.
- ¿Un favor?- dijo divertida. No podía creer que se atreviera. - ¿Qué favor?
- Mirá... Mi mamá se estaba por casar con un hombre, y yo...- Carina se puso seria.
- ¿Qué hiciste, Melissa?
- Ese hombre es 10 años más chico que ella, y cuando yo lo conocí...
- ¿Te parece robarle el marido a tu mamá?- negó mirando a otro lado. Era increíble.
- No es así.- suspiró. - Nos enamoramos, así como vos te enamoraste de Sebastián y él de vos.
- No sabía que tu mamá se estaba por casar, y menos con un hombre 10 años menor.- no se había enterado de eso. La familia mantenía contacto con la madre de Melissa, Carina se sorprendió al ver que era muy amable y educada; era completamente lo contrario a su hija.
- Es que todo pasó muy rápido. Tal vez la única que se enteró fue Monica.- Carina asintió, seguro era así.
- Bueno, ¿y yo qué tengo que ver?
- Cuando le contamos a mi mamá, nos echó. Se enojó mucho conmigo y con él. Me echaron de mí trabajo hace un mes, y él trabajaba para mi madre, así que también lo echó. Lo poco que nos quedaba lo gastamos en venir acá, y en el hotel que nos quedamos.
- Al grano, Melissa.
- Necesito que nos presten dinero, ¿okey?- dijo rápidamente. Carina asintió.
- ¿Por qué debería de hacer eso?- ella suspiró.
- Yo sé que todo quedó mal entre nosotros, sé que me porté muy mal con vos y con Sebastián. Pero estoy arrepentida, mi mamá en todos estos años me hizo ver lo mal que estuve, y de verdad me arrepiento. Estoy enamorada, y ahora sé lo que se siente perder a alguien que amas tanto; perdí a mi mamá por esto, y si perdiera a mi novio me muero.- Carina de verdad la veía arrepentida, tanto que por un momento sintió lástima. - Perdón, de verdad te pido perdón, de todo corazón.
- Te perdono, te perdoné hace tiempo, y estoy segura de que Sebastián también.- le dijo para dejarla tranquila, asintiendo.
- ¿Eso quiere decir que nos vas a prestar lo que necesitamos?. Son los únicos que conocemos que podrían ayudarnos, es sólo hasta que podamos instalarnos y conseguir trabajo, se lo vamos a devolver.- Carina lo pensaba, sin dejar de mirarla. - Y también quería pedirte por favor, que convenzas a Sebastián de dejar que nos quedemos en Argentina.
- Eso no es necesario, nosotros no somos dueños del país.- si Sebastián lo creía así, no estaba de acuerdo.
- ¿Entonces?
- Mirá, si fuera por mí ya te firmo un cheque con la cantidad que necesites, pero antes debo consultarlo con Sebastián.
- ¿No tenés tu propia plata?- sabía que Sebastián iba a decir que no, por eso acudió directamente a ella.
- Sí, pero ese tipo de decisiones las tomo con él.- la voz de Polo las interrumpió.
- Mamá, dice papá que necesita que vayas a la empresa.- apareció tapando el micrófono del celular con la mano.
- ¿Para?- lo miró.
- Dice que está nervioso por la reunión y necesita tu beso de buena suerte.- puso los ojos en blanco. Ella sonrió. - Y dice que Ángel está muy inquieto y lo pone más nervioso.
- Decile que le diga a Lola que lo traiga.- rió. Por eso les dijo que no cuando insistieron que lo acompañe a la empresa después de la obra, ella sabía que no se iba a quedar quieto.
- ¿La escuchaste?- dijo al teléfono. Asintió poniendo los ojos en blanco al escuchar su respuesta. - Dice que te necesita igual, ya, ahora.- Carina suspiró y se levantó.
- Pasame.- estiró la mano y él le dio el celular. - ¿Mi amor?- dijo al celular, saliendo de la sala para tener más privacidad.
- Así que vos sos el otro mellizo.- notó con una sonrisa. Era igual a Sebastián.
- Me gusta que me llamen Polo.- dijo sarcástico, asintiendo.
- Perdón, Polo, no sabía tu nombre.- rió. "Por favor, que él también haya actuado en esa obra", pensó mirando cómo estaba vestido.
- ¿Vos sos?- se acercó y estiró su mano hacia ella.
 Carina volvió dos minutos después.
- Tomá hijo, y te dije que te vayas a bañar.- le dijo fingiendo seriedad.
- Ya voy.- puso los ojos en blanco. - Vos y papá nos dijeron que vos fuiste su primer y única novia.
- Así es.- sin entender porqué salía con eso.
- Ella me dijo que fue su novia.- la señaló. Carina la miró levantando una ceja.
- Ella quiso ser su novia, pero no pudo.- lo volvió a mirar. Polo vio que Melissa bajaba la mirada, y largó la carcajada; amaba cuando se ponía celosa y mataba la gente con palabras o miradas.
- Okey, mamá.
- Andá a bañarte. Yo me voy a la empresa.- dijo tomando su bolso. - En la cocina hay una torta que les hizo Emilio a modo de felicitación por su trabajo en la obra, estuvieron estupendos.- apretó su mejilla y él se quejó. - No se coman todo, ¿okey?, y avisale a Pía. Pero primero te vas a bañar.
- ¿Comer o bañarme?- hizo cara pensativa. - Qué difícil decisión.
- Polo...
- El estomago es primero, mamá.- corrió a la cocina. Ella puso los ojos en blanco. Melissa se levantó, sabiendo que tenía que irse.
- Voy a hablar con Sebastián después de su reunión, no te prometo nada, de todas maneras después te llamo. Mientras tanto, podrías ser un poco más educada. Estoy segura de que tu mamá te educó lo suficientemente bien. Deberías de empezar a decir gracias, y por favor, deberías de pedir perdón sin sentir vergüenza, no es nada malo. Empezá a ser un poco más amable con todos, todos merecemos respeto. Dejá de creerte mejor, dejá de creerte más, porque somos todos iguales; vos no vales ni más ni menos que nadie. Y con la mentira no se llega a ningún lado, ¿la novia, en serio?
- Yo llegué a considerarlo eso.- bajó la mirada.
- Bueno pero él no.- ni siquiera habían pasado de un solo beso. - De todas maneras eso no me importa. Volviendo al tema, sé amable y educada con todos, porque algún día te vas a cruzar con alguien que no esté dispuesto a soportar tus maltratos y te va a tratar igual o peor, y no creo que eso te guste.- ella negó.
- Perdón. Te juro que lo sé, y que estoy intentando cambiar.- Carina asintió.
- Eso espero.- suspiró. - Bueno, yo después te llamo.- señaló la puerta.
- Gracias.- caminó con ella a la salida.

***

- Te dije que iba a salir todo bien.- lo abrazó sonriendo. - Felicitaciones, mi amor.- le dio un beso.
- Sí, gracias.- sonrió feliz. - Ahora sí, podemos ir a festejar con los chicos.- dijo tomando sus cosas.
- Los chicos dijeron que preferían festejar a la noche.- se acercó. - Quiero hablar con vos.
- ¿De qué?- se puso serio al verla seria.
- Melissa volvió.- él frunció el ceño, enojado.
- ¿Qué?, ¿te hizo algo?. Me las va a apagar.- dijo sacando su celular del bolsillo.
- No, no, no.- rió para tranquilizarlo. - Mi amor, está todo bien.
- No entiendo. ¿La viste?, ¿habló con vos?
- Sí, hablamos.- asintió. - Y por eso quiero hablar con vos.- hizo que se siente en el sofá de su oficina, y se sentó en su falda. Empezó a contarle todo, mientras acariciaba su mejilla, y la mano con la otra mano, para mantenerlo tranquilo. - Y me parece que está bien ayudarla.
- No tenés que ayudar a todo el mundo, Carina.- rió. Eso lo hacía sentir orgulloso. - Y menos a ella, no lo merece.
- Todos merecen ayuda, por más mal que se hayan portado. Además, la vi muy arrepentida.
- Decime la verdad, no es por eso que la querés ayudar.- ella suspiró.
- No quiero que haya rencores entre nosotros. No quiero que ella sienta rencor hacia mí, y yo no quiero sentirlo, no me gusta.
- Me dijiste que ya no sentías rencor.
- Y yo creí que era así, pero algo adentro mío me dijo lo contrario cuando la vi. De todas maneras casi todo eso se fue cuando me pidió perdón, pero creo que hacer esto me va a dejar tranquila. Todos merecemos una segunda oportunidad.
- A mí ya me da igual su vida.- se encogió en hombros. - Así que lo que vos hagas me parece bien. Si eso te deja tranquila... Me parece bien.- ella sonrió y le dio un beso. - Igual, no pretendas que le de trabajo acá en la empresa.
- No pensaba darle trabajo acá.- negó riendo.
- ¿Entonces?- entrecerró los ojos.
- No sé.- dijo volviendo a reír. Su mano sobre su pierna le hizo cosquillas. Se acercó a su boca, y justo cuando iba a besarlo abrieron la puerta.
- Disculpen la interrupción, pero este chiquito no se queda quieto.- dijo entrando con él.
- Lola, teniendo un hijo de la misma edad, deberías de saber controlarlo.- le dijo Sebastián. Ella y Carina lo miraron levantando una ceja. - ¿Qué?
- Vos tampoco sabés controlarlo, así que no digas mucho.- rió y se levantó. - Vení, mi amor.- Ángel corrió hacia ella y le dio la mano. Lola salió.
- Quiero merendar.- le dijo mirando arriba. Ella con tacos altos, tenía casi el doble de altura que su hijo menor.
- Mamá y papá tienen que ir a un lugar, nos vas a acompañar con la condición de.- el nene de 7 años la interrumpió.
- Portarme bien.- puso los ojos en blanco. Carina rió.
- ¿Vamos?- le preguntó a Sebastián.
- ¿Tan rápido?- se levantó.
- Quiero terminar con este tema de una vez. Además, después tengo que ir a buscar a Pedro al jardín.
- Bueno, vamos.
- ¿Me llevas caballito?- preguntó su hijo.
- No, porque a Papá después.- no pudo terminar que vio como Sebastián se agachaba y se levantaba con su hijo a caballito. - No te quejes cuando te duela la espalda.- le dijo cruzada de brazos.
- ¿Cuando me quejé?- rió. - Vamos.- salieron.
 Carina llamó a Melissa y la citó en el bar de enfrente. Estaban merendando animadamente cuando llegó.
- Hijo, ¿vas a la barra a terminar?- le preguntó. - Tenemos que hablar con la señora.- la señaló. Él asintió, y ella llamó a uno de los mozos, que lo llevó con el dueño. Todos ahí los conocían, y Ángel era el consentido de la casa.
- Él salió igual a los dos.- comentó sentándose. Enseguida le habló a Sebastián y empezó a decirle lo arrepentida que estaba de todo, pidiendo perdón. Sebastián la miraba serio, demasiado. Carina enseguida le tomó la mano y la acarició con el pulgar, eso siempre lo calmaba.
- Vamos a ser rápidos.- sabiendo que si ella decía algo que a él no le gustaba, no le iba a importar nada, la mataba. - Estamos de acuerdo en ayudarte. Vamos a darte una casa que tenemos por acá cerca, y también un trabajo para que puedas mantenerte, y trabajo a tu novio también, por supuesto.
- ¿Una casa?- dijo sorprendida. - No esperaba tanto, gracias.- rió.
- No es tanto.- negó con una sonrisa. - Melissa no esperes una gran mansión como la que tenías antes. Es una casa común y corriente, cómoda y en buenas condiciones, nada más.- ella frunció el ceño.
- Por favor, no quieran humillarme.
- Jamás haríamos eso.- negó rápidamente. - Es una casa con una habitación, un baño, cocina comedor, y living. No creo que necesites más que eso. En realidad es un departamento, que vamos a poner a tu nombre.- ella asintió, tendría que conformarse. - No esperes lujo, porque si querés eso sí te va a costar.
- Con eso está bien.- asintió. - ¿Y el trabajo?
- Te vamos a dar ese departamento, con la condición de que vos y tu novio trabajen en nuestra fundación, supongo que sabés cuál es.
- Sí, algo sé.- asintió. Cuando se enteró de eso, le pareció algo ridículo. - ¿Pero qué haríamos nosotros ahí?
- Ayudar, como todos. Los detalles de tu trabajo los vas a hablar con mi secretaria, mañana temprano.- sacó y le dio las llaves. - Voy a poner el departamento a tu nombre cuando firmes un contrato que asegure que vas a trabajar para mí, en la fundación.- sabía que no le iba a gustar, y que no iba a ser seguro que trabaje ahí. - Como cualquier trabajo, vos y tu novio van a tener un buen sueldo, con el que estoy segura van a poder mantenerse muy bien.- Melissa asintió, mirando las llaves que dejó en la mesa. - Es la única ayuda que te vamos a dar, bajo nuestras condiciones. ¿Aceptas?
- Sí, gracias.- tomó las llaves. No le quedaba de otra.
- Mi secretaria los va a estar esperando mañana temprano en la fundación.- sacó y le dio una tarjeta donde estaba el teléfono y la dirección.
- Creí que era una fundación, no una empresa.- rió.
- Es una empresa.- asintió. - De la cuál toda la gente que ahí está es dueña, y ellos son los más beneficiados. Hay distintos sectores, que cuando estés ahí vas a ver. Te espera a las 8.- Melissa asintió y se levantó.
- Muchas gracias, y perdón, otra vez.
- De nada.- sonrió ella.
- Chau, Melissa.- le dijo Sebastián, quien había estado callado desde que ella llegó.
- Chau.- se fue. Ellos suspiraron.
- ¿Era necesario lo del trabajo?, no tenías que pagarle por un trabajo que gente solidaria y dispuesta a ayudar hace gratis.
- Sebastián no les dí cualquier trabajo, además, lamentablemente cada vez llegan menos personas dispuestas a ayudar.- dijo algo triste. - Necesitaba conseguir gente que ocupara esos puestos en la escuela, además, su sueldo va a ser casi como el que le pagabas en la empresa, no es un dineral.
- Aahh, ¿es en la escuela?- frunció el ceño.
 - Sí.- rió.
 Apenas dos años después de la inauguración de la fundación, inauguraron una escuela para los chicos que habían llegado ahí. Exactamente dos manzanas ocupaban. Una era la fundación que crearon en un principio, que era la casa de toda esa gente; y la otra era la escuela. El propósito de Carina al querer hacerla, era que quería que todos los chicos tengan la misma educación que sus propios hijos, la misma infancia y crianza. Los que llegaron desde muy chiquitos la consideraban una madre, las chicas que llegaban habiendo sufrido lo que ella una excelente amiga y ejemplo. Ella, esa fundación, fue simplemente la salvación de mucha gente. Con el pasar de los años, inauguró edificios en todo el país; "Todos merecemos amor", llegó a cada rincón, ayudando así a toda la gente que lo necesitara. Era increíble todo lo que Carina había logrado.
- Ya no pensemos en ella, ni en nada de lo que pasó. Este fue el cierre de esa horrible historia.
- La vas a ver muy seguido si trabaja ahí, ¿lo sabés, no?
- Lo sé. Y voy a hacer como si recién la conociera, hay que olvidar el pasado.- le acarició la cara y le dio un beso.
- ¿Estás en paz ahora?
- Sí.- dijo riendo.
- ¿Vamos a buscar a Pedro?- ella asintió.
- Y vamos a ver dónde festejamos esta noche.
- ¡Ángel!- lo llamó.

***

- Hola, mi amor.- lo tomó en brazos, sonriendo. - Hola bebé, ¿cómo estás?
- Supongo que te extrañó, no paraba de llorar.- dijo Vitto, riendo. - Además, no dejaba de decir mamá.
- ¿Ah sí?- lo miro divertida. El bebé de año y medio asintió, haciéndola reír. - Pía me dijo que vayas, está en el patio.- él sonrió y miró allá.
- Ah, y Vitto.- él la miró. - Creo que va a ser hora de que vayas hablando con Sebastián si prendes empezar algo con ella. El otro día los salvé, ¿cómo se van a estar besando en nuestra casa?- lo retó divertida. Su hija apenas tenía 16, y Vitto, el hermano del bebé, 17. Él llegó a la fundación con el bebé recién nacido, diciendo que su madre los abandonó y que los habían echado de la casa que ella alquilaba.
- Perdón.- bajó la mirada, algo avergonzado. - Todavía no somos novios, y cuando lo seamos, no sé.
- Cuando lo sean, van a tener mi apoyo, y a Sebastián no le va a quedar de otra más que aceptarlo. Así que nada de miedo, que él podrá ser celoso, pero no va a conseguir matarte.
- Quiero vivir muchos años.- dijo con algo de miedo.
- Lo sé. Andá con Pía.- rió. Él salió corriendo. - Qué tierno que es tu hermano.- le dijo al bebé. - Pero no más tierno que vos.- dándole besos en la mejilla.
 Empezó a caminar por el gran lugar, mirando cada pasillo, cada ventana; amando ese lugar que ya conocía de memoria. Siempre que iba se preguntaba cómo era posible que tanta gente tenga que recurrir a esos lugares. Era increíble, cuántos chicos eran abandonados por sus padres, o peor, a cuántos chicos los alejaban de sus padres porque eran maltratados, a cuántas chicas las echaban de sus casas por quedar embarazadas a temprana edad, y cuantas chicas sufrían abusos como los que pasó ella, cuánta gente que no tenía dónde vivir y no tenía para comer; cuánta gente que no tenía un hogar. Se sentía inmensamente feliz por poder ayudar a todos ellos, porque la dejaran ayudar.
- Cari.- habló alguien, haciendo que se de vuelta.
- Hola, Rocío.- saludó sonriente.
- La chica nueva...
- Decime que no, por favor.- esperaba que no crezca en la panza de una nena de tan solo 16 años, un hijo producto de un abuso sexual.
- Está embarazada.- asintió. Carina cerró los ojos; cosas como esa le dolían. - Necesitamos que hables con ella, estoy segura de que vos podes hacer que se sienta mejor. No para de llorar, y dice que lo quiere abortar como sea. Ni la psicóloga la pudo calmar, ya no sabemos qué hacer.
- Okey.- suspiró y miró al bebé que tenía en brazos. - ¿Te quedas con Ro?- le preguntó. Rocío rió; admiraba el amor que derrochaba esa mujer. Lo tomó en brazos y Carina se fue. Como siempre, pudo convencer a esa chica de que todo iba a estar bien, y de que el bebé no tenía la culpa.
- Cuando nazca, no tenés que criarlo vos, todos te vamos a ayudar. Va a crecer acá, y algún día una linda familia lo va a adoptar, como pasa con muchos. Aunque, estoy segura de que cuando nazca, lo vas a amar. Un hijo, venga de donde venga, siempre es una bendición. Estoy segura de que cuando lo veas, vas a olvidar cómo llegó a vos. Pensá que ese bebé, te va a amar sin importar nada, te va a alegrar la vida.- así la convenció de que tenerlo era lo mejor. Ella asintió y la abrazó. Más adelante verían juntas qué hacer. Todas las chicas que llegaban ahí embarazadas, planeando dar a sus hijos en adopción, terminaban queriéndolos, criandolos, amándolos. Ella no iba a ser una excepción. Una de las chicas entró, interrumpiendo ese abrazo.
- Damian se va.- le avisó.
- ¿Ya?- dijo triste. Eso era lo malo de querer ayudar; chicos que llegaban, con los que se encariñaba rápidamente, eran adoptados tarde o temprano. La chica asintió. - Bueno.- suspiró y miró a la nena, que ya había dejado de llorar. - Si querés hablar conmigo en algún momento, pedís que me llamen. Cualquier cosa que necesites, lo pedís, ¿okey?- ella asintió.
- Gracias por todo.
- De nada, hermosa.- le dio un último abrazo, un beso en la mejilla y salió. Era duro ver como una chica con la misma edad de su hija había sufrido tanto. Lo más duro fue despedirse de aquel nene de casi 6 años. La consolaba saber que tendría otra familia, una que lo amaría y lo cuidaría. - Cuando vengas a visitarnos, voy a traer a Pedro para que jueguen, ¿sí?- el nene asintió y la abrazó fuerte. Carina ya no pudo contener las lagrimas. - Portate bien y hacele caso a tus nuevos papis, ¿okey?
- Vos siempre vas a ser mi mamá preferida.- le dijo al oído, haciéndola reír. - Dale a Sebastián un abrazo de mi parte, y traelo también cuando yo venga.- Carina asintió.
- Cuidate mucho, te quiero.- le dio un beso en la mejilla.
- También te quiero.- la abrazó otra vez.
Lo vio irse, con el corazón roto. Y volvió adentro, a buscar a su bebé preferido; estar con él siempre la ponía feliz.

***

- ¿Quien les dio permiso para ir a esa fiesta?- preguntó Sebastián, de brazos cruzados.
- Yo.- le dijo Carina, riendo.
- ¿Les dio permiso?- miró a su hermano, levantando una ceja.
- Julia me dio una invitación a mí, sabiendo que si te daba una a vos con el nombre de las dos, borrarías el mío.- burlón. Pía entrecerró los ojos. - Esa chica gusta de mí.- agrandado.
- ¡Polo!- lo retó su madre. Sabía que en cualquier momento llegaba con novia, y que se vería obligada a cometer su primer delito.
- Ojo los dos, eh.- dijo Sebastián. - Polo cuidas a tu hermana.
- Papá.- puso los ojos en blanco.
- Papá nada, ¿con quienes vas?
- Con las chicas.- se cruzó de brazos.
- ¿Quienes?
- No te las voy a nombrar, son muchas. Interroga a Polo mejor.- lo señaló. Él se iba a la cocina, viendo el celular.
- De eso se encarga tu madre.- la señaló. Carina se levantó y fue con su hijo. Sebastián rió. - ¿Quienes van?- ella suspiró.
- Van...- dijo pensando. - Cami, Carla, Anto, Leo, Mela, Juli, Ruth, Sofi, MAJO, la otra Anto, y creo que Estef.
- A Majo no la conozco, ¿quien es?
- Cote, odia que le digan Majo.- dijo riendo.
- ¿Y por qué no sabes si Estefi va?
- Porque hace mucho no hablo con ella, creo que está secuestrada, o tal vez muerta.- bromeó. Sebastián largó la carcajada.
- Bueno ojo, eh.
- Voy con mis amigas.- puso los ojos en blanco.
- Por eso lo digo.- rió. Pía frunció el ceño y rió, era cierto. Se levantó y gritó.
- ¡Mamá, tengo que hablar con vos!- empezó a subir, y cuando entró a su habitación ella entró atrás.- Nosotros nos vamos y venimos después de las cinco, hablé con la abuela y le dije si podía cuidar a Ángel y Pedro así que...- Carina levantó una ceja, esperando. - Tienen la noche para garchar.- Carina sonrió. - ¡Mamá, no hablaba en serio!- le dijo horrorizada.
- ¿Y por qué lo dijiste?- riendo.
- Para ver como reaccionabas.- se tapó la cara. - Qué horror, qué horror, qué horror.- negaba con la cabeza, intentando no pensar en eso. Carina puso los ojos en blanco.
- Yo tenía que decirte... Empeza a pensar qué vas a hacer con Vitto, tu papá en cualquier momento se da cuenta.- ella asintió. - Y no discutas cuando diga que Juan los lleva y los trae de la fiesta.
- ¿Y si vuelven a contratar a Flores?, él era más copado que Juan.
- Flores es el marido de tu madrina, no daba que siga trabajando acá. Además el puesto que tiene en la empresa es mejor.
- Hablando de ella. El otro día me estaba acordando de cuando Lola y mi madrina estaban embarazadas, y las tías se iban a casar.
- No me hagas acordar.- rogó cerrando los ojos. - Me da dolor de cabeza del solo recordarlo. Estaban muy pesadas.
- Como vos cuando estabas embarazada.- se burló. Carina puso los ojos en blanco. - También me acordaba de cuando la abuela se fue a vivir con Roberto.- ella sonrió, recordando aquella charla en la que le dijo "Tenés derecho a rehacer tu vida", y Liliana le respondió que no podía amar a alguien más de lo que amó su padre. Carina no quería que esté sola al momento de que Pablo se mude con su novia. - Me sorprende que sólo sean amigos.
- A mí me sorprende que todos lo quieran como un abuelo.- pensó sintiéndose rara. Pablo tuvo un hijo, y Bárbara otro.
- Crecimos viéndolo a él como un abuelo, pero sabemos bien quien fue nuestro verdadero abuelo.- Carina acarició su mejilla, asintiendo. - Es increíble como pasa el tiempo.
- Es increíble cuánto creciste.- la abrazó riendo.
- Mamá.- susurró durante el abrazo.
- ¿Qué?- susurró también.
- Quiero una hermanita.- Carina la miró. - Es que... Tengo tres hermanos, y muchos primos. A la única que tengo que tengo es a Azul, y ella es grande. Además ahora que se mudó sola, ya casi ni la veo.
- No es por eso.- entrecerró los ojos.
- Necesito que papá tenga otra nena a la cuál celar.- juntó las manos, y Carina rió. - Azul me contó que cuando ella tuvo su primer novio, puso el grito en el cielo y casi la deja sin novio al poco tiempo de empezar. No me quiero imaginar cuando yo y Vitto empecemos algo.
- A Azul no la dejó de celar, y está hecha una vieja. Así que no esperes que te deje de celar en algún momento.
- Okey.- puso los ojos en blanco.

***

- Pórtense bien todos, eh.- les dijo viéndolos irse.
- Sí, mamá.- dijeron los cuatro. Apenas se fueron, se dio vuelta, quedando frente a Sebastián.
- Por fin solos.- la tomó de la cintura y la acercó a él. Carina rió.
- ¿Me parece a mí o al final te gustó la idea de que los chicos se fueran?- caminando hacia atrás, ya que él caminaba adelante sin soltarla.
- Hace una semana, dos días, dos horas y veinte minutos que no te toco, y me estoy volviendo loco.- la levantó en brazos como recién casados, y empezó a subir.
- ¿No contaste de verdad, no?- riendo.
- Yo no bromeo con esas cosas.- negó con una sonrisa. Carina le dio un beso en la mejilla y escondió la cara en su cuello. Al llegar a la habitación, la bajó y se sacó el saco.
- Yo quería hablar con vos, sobre algo...- dijo desprendiéndose la camisa.
- ¿Sobre qué?- dijo haciendo lo mismo.
- Algo importante que me viene rondando por la cabeza desde hace unas semanas.- se sacó la camisa.- La verdad es que quería.- cuando lo miró, sonrió. Él tenía su mirada más abajo. - Quería hablar de eso con vos pero por lo que veo no va a ser posible.- Sebastián asintió, embobado. - No va a ser posible porque no me estás prestando atención.- se hizo un poco para adelante, bajando la cabeza, para conectar con su mirada.
- No, perdón.- rió y la miró a la cara. - Es que no podés ser más perfecta así.- mirándola de arriba abajo. Tenía sus pechos casi desnudos, la pollera tubo que marcaba sus curvas, y esos taco aguja que le hacían las piernas más largas. Carina sonrió. - ¿Estás segura de que tenés cuarenta?- negaba sin poder creer.
- No es necesario que me recuerdes mi edad.- se cruzó de brazos, sin dejar de sonreír.
- No cruces los brazos, por favor.- ella los descruzó, poniendo los ojos en blanco. - Sacate eso.- señaló su corpiño.
- Sólo si vos te sacas eso.- señaló su camisa. Él se la sacó, y ella se desprendió el corpiño. Lo sacó lentamente, viendo divertida sus caras.
- La pollera, la pollera.- señaló rápido.
- No, primero los zapatos.- se los sacó mientras él se quitaba los suyos.
- Ahora sí, la pollera.
- El pantalón.- señaló riendo. Él lo desprendió mientras ella bajaba el cierre atrás, y se lo sacó mientras ella bajaba la pollera hasta que cayó al suelo. Carina escuchó que decía algo con los dientes apretados pero no llegó a entender qué. Sebastián, ya sin palabras, señaló apurado su ropa interior. - ¿Qué, esto?- metiendo el pulgar entre su piel y la fina tela.
- No juegues conmigo.- le dijo con la voz ronca, asintiendo. Ella rió.
- Vos también.- mientras se deshacía de esa última prenda. Él se sacó el bóxer rápidamente. Se miraron de arriba abajo unos segundos. - Creo que deberíamos acercarnos.- dijo divertida. Él a veces hacía eso; se quedaba embobado viéndola, y si ella no decía nada, se quedaría por horas.
- Ah, sí.- asintió y se acercó. Intentó decirle algo de todo lo que estaba pensando, pero nada salió.
- No es necesario que digas nada.- palmeó suavemente su pecho.
- Me dejas bobo, ¿sabés?- la tomó de la cintura y la atrajo hacia él. Carina cerró los ojos y suspiró al sentirlo.
- ¿Después de tantos años sigo teniendo el mismo efecto en vos?- preguntó y se mordió el labio.
- Eso nunca va a cambiar.- empezó a caminar a la cama, sin soltarla, hasta que cayeron en ésta. Carina rió. - Sos hermosa.- iba a besarla, pero ella habló.
- Lo sé.- agrandada. Él la miró riendo.
- Te amo.
- También...- se acercó y ella volvió a hablar. - También lo sé.
- Ah, estás graciosa.- notó volviendo a reír.
- No.- lo detuvo, sabiendo lo que iba a hacer. - No quiero cosquillas. Quiero que me hagas el amor.- él asintió, mirándola a los ojos. Se acercó y la besó al fin. Sin dejar de besarse se acomodaron en la cama. Carina empezó a acariciar sus brazos y su espalda, mientras él acariciaba sus piernas, subiendo a su pecho. Mordió su labio y enterró las uñas en sus hombros, cuando él empezó a jugar con sus senos. No se tardó mucho, cuando cambió sus manos por su boca. Ella apretaba las sabanas, tirando su cabeza hacia atrás. Cuando no aguantó más, tiró de su pelo y lo obligó a volver a su boca. - Te necesito ahora.- susurró con la respiración agitada. Sebastián asintió, volviendo a besarla. Se acomodó entre sus piernas y de un solo movimiento entró en ella. Carina tiró la cabeza hacia atrás, soltando un fuerte gemido. Besó su cuello mientras tomaba una de sus manos y la llevaba a un costado de su cabeza. - No, las manos no.- rogó, pero en un segundo tuvo la otra también al otro costado de la cabeza.
- Las manos sí.- asintió y volvió a besarla, empezando a moverse. Nada le gustaba más que sentir cómo apretaba sus manos, y mordía sus labios, gimiendo en su boca. Carina puso las piernas al rededor de su cintura, logrando que llegara más profundo. Luchaba para soltar sus manos y tocarlo, pero él las agarraba con firmeza. Hacía eso porque sabía, la volvía loca. Cuando supo que no tardarían mucho en llegar, dejó su boca y bajó a su cuello, acelerando los movimientos. Carina gimió en su oreja, y tiró la cabeza hacia atrás. Con cada movimiento la acercaba más, la llevaba cada vez más lejos.
- Mi amor, por favor.- soltó sus manos y ella las llevó rápidamente a su cuerpo; con una le rasguñó la espalda, y con la otra rodeó su cuello. - Sebastián.- susurró y dos segundos después gritó. Al escucharla gritar, se dejó ir también. Se quedaron así por unos largos segundos; lo único que se escuchaba ahora eran sus respiraciones agitadas. Carina besó su cuelo subiendo hasta su mejilla, tiró de su pelo haciendo que la mire y lo besó. - Te amo.- suspiró.
- Yo te amo más.- sonrió. Le dio otro beso y salió de ella. Se acostó a su lado y la atrajo para que se acueste en su pecho. Después de unos pocos minutos de silencio, volvió a hablar. - Mi amor, te quería decir algo...
- Yo también.- los dos se sentaron, apoyándose contra el respaldar de la cama. - Bueno, vos primero.
- No, vos primera.
- No, decime, después te digo yo.- ambos querían tiempo para saber cómo decir lo que querían decir.
- No, vos primera.- repitió. Ella suspiró y asintió.
- Bueno.- lo miró y no supo cómo empezar. - Ay, Sebastián, vos primero.- se cruzó de brazos. Él rió.
- Okey, yo primero.- puso las manos en alto. - Quería decirte que últimamente estuve pensando...Estuve pensando en...- se rascó la nuca. Estaba nervioso, no sabía cómo lo iba a tomar. - En que me gustaría tener otro bebé.- ella intentó no sonreír, pero al final no pudo evitarlo. - Yo sé que estamos los dos muy ocupados en estos días, y sé que vamos a seguir así por un tiempo, y vos tenés mucho trabajo, y yo también. Sé que tal vez no sea el momento, por eso se me ocurrió que...
- Quiero que adoptemos a Tomi.- dijo antes de que él pueda hablar.
- ¿En serio?- sonrió enseguida. Ella asintió. - Era justo lo que iba a decir.- rió.
- ¿De verdad?- él asintió. - Sí, bueno... Estuve pensando en que, no quiero que otra familia lo adopte, me encariñé mucho, él es mi bebé.- hizo puchero.
- Nuestro bebé.- la acercó, haciendo que vuelva a su pecho. - Entonces... ¿Adoptamos a Tomi?
- Sí.- lo abrazó fuerte, más que feliz. - Pero.- lo miró. - Creo que si adoptamos a Tomi, también tenemos que adoptar a Vitto.
- Pero Vitto es casi mayor, y no me cae bien.- dijo frunciendo el ceño. Carina rió, era obvio que se daba cuenta de que él y Pía se gustaban.
- No quiero alejarlo de él.
- Ese no va a venir a vivir acá.- negó enojado. - Además él está bien allá.
- Okey.- puso los ojos en blanco. - De todas maneras no quiero tomar ninguna decisión sin antes hablar con él, no quiero que se enoje con nosotros.
- No se va a enojar.- aseguró. Lo conocía, y sabía que iba a querer lo mejor para su hermano.
- Otro bebé.- dijo emocionada.
- Sí.- suspiró. Él quería uno propio, pero los dos amaban a ese bebé como propio; y sabía que si él no se lo decía, tarde o temprano se lo pediría ella.

 Al día siguiente, antes de empezar con todo, se lo informaron a sus hijos.
- Mamá te pedí una nena.- se quejó.
- Pía no voy a tener otro hijo en la panza ahora.- rió. - Además, si les gusta la idea, podríamos convencer a papá de traer a Vitto a vivir acá también.- los chicos festejaron de acuerdo.
- Carina ya hablamos de eso.- se quejó Sebastián.
- Lo sé, pero hoy decidí que quería que sea así. No voy a alejar a Tomi de su hermano; son los dos o nada.- lo miró, esperando su respuesta. Sabía perfectamente que diría que sí, ese bebé ya se había convertido en su debilidad como sus cuatro hijos.
- Está bien.- aceptó cruzándose de brazos. Todos festejaron aplaudiendo. Pedro se levantó y fue a sentarse en las piernas de Carina.
- ¿Qué pasa, mi amor?- Polo murmuraba y peleaba con Pía, mientras Sebastián hablaba con Ángel.
- ¿Voy a dejar de ser tu bebé?- dijo algo triste.
- No, mi chiquito.- lo abrazó, muerta de amor. - Vos siempre vas a ser mi bebé, así como Ángel y Polo. Los tres son mis bebés, y por un nuevo bebé en la familia no van a dejar de serlo. Los cuatro son mis bebés. Además, Tomi es tu hermanito desde que llegó, ¿no?, nunca estuviste celoso de él.
- No estoy celoso, es solo que yo era el bebé de la casa, y ahora él lo va a ser.
- No vas a dejar de serlo. Él no va a cambiar cuánto te queremos, ni va hacer que te tratemos diferente, ¿okey?- él asintió y ella le dio un beso en la frente.

 Esa misma tarde, hablaron con Vitto, quien se alegró al saber que no lo separarían de su hermano y que iría a vivir con ellos. Por supuesto que aceptó que lo adoptaran; su pequeño hermano merecía un padre y una madre como ellos. Los papeles de adopción llevaban tiempo, pero pudieron apurarlo todo lo posible. Pronto ese bebé, ya era su hijo.
 Cuando entraron a la casa con él en brazos, todos esperaban ansiosos, la sala estaba llena. Esa era la familia más grande y hermosa de todas.
- Los nuevos integrantes de la familia.- dijo Carina con una enorme sonrisa. Vitto saludó a todos que por supuesto ya conocía, y todos se acercaron al bebé, que también conocían. Saber que ya eran de la familia, los hizo quererlos aún más.
- ¿Así que sos mi nuevo hermanito?- dijo Pía, tomando en brazos a Tomás. Los otros tres también se acercaron, hablándole como bobos. Carina aprovechó que todos estaban entretenidos para hablar con Sebastián.
- Mi amor.- susurró en su oído, abrazándolo por la espalda.
- ¿Qué?
- Creo que Tomi no va a ser el más chico por mucho tiempo.
- ¿Qué?- rió frunciendo el ceño.
- Vamos a tener un bebito más.- rió también. Él se dio vuelta, poniéndose serio. Le tomó la mano y se la llevó de ahí al escritorio.
- ¿Me estás hablando en serio?- Carina asintió.
- Lo confirmé esta mañana.- se tocó la panza.
- ¿Helena, no?
- Estoy segura que sí, tiene que ser una nena como Pía me lo pidió.- rió.
- Un hijo más.- asentía. Su corazón empezaba a latir fuerte. - Dos hijos seguidos.
- Así es.- sabía que todavía no lo podía creer, y sabía que gritaría en cualquier momento.
- Quiero esto desde Pía y Polo, ¿sabías?, quería uno atrás del otro.
- Lo sé.- volvió a reír. - Te amo.- le dio un beso.
- Yo te amo más.- la besó, y la abrazó. - Vamos a ser papás otra vez.- susurró. Carina cerró los ojos, esperando. - ¡Vamos a ser papás otra vez!- gritó y la levantó en brazos, dando vueltas.
- ¡¿Qué?!- gritaron todos desde la sala. Carina reía, hasta que él la bajó.
- Te amo, mucho mucho.- emocionado. Ella le secó las lagrimas, mientras él secaba las suyas.
- Yo te amo, muchísimo, te amo.- y lo besó. Tan solo dos segundos después cortó el beso; ya tendrían tiempo para festejar. - ¿Me salvas y te salvo?- él frunció el ceño. Escucharon como todos gritaban y se acercaban. - Sálvame.- rió.
- Corré por tu vida.- dijo divertido. Tomó su mano y corrió a la ventana. La abrió y la dejó salir, para después salir él. Miraron atrás y vieron que varios más salían por la ventana, y al ver a la entrada, los demás salían por la puerta principal pidiendo explicaciones. Toda la familia estaba alterada, y los perseguían. Ellos corrían por el jardín de la mano, riendo a carcajadas. Sabían que esa gran familia iba a seguir creciendo, volviéndose más loca cada día.
  Hay muchos tipos de amor, y todo ese amor estaba ahí con ellos, volviendo el suyo más fuerte. La familia, la familia de corazón que son los amigos, todos son amor. Amor en todas partes, felicidad, salvación...
  Y es que los finales no existen. Son muchas historias en una; terminan pequeñas historias, y empiezan otras... Es sólo el final feliz de una primer historia, para un amor lleno de ellas.



Fin...


  Puse puntos suspensivos porque no quiero que termine, esta gran historia sigue en mi mente y quiero que siga en las suyas. #SálvamePorSiempreEnMiCora ❤️ahre.
  La verdad todavía no puedo creer que terminó, no me lo creo. No lloré, y creo que fue porque no es el final que quería, me hubiera gustado poner más de mi y hacerlo mejor pero fue lo que salió, de todas maneras me gustó jajaja. Perdón por hacerlo tan cortito ahre, na, intenté hacerlo menos largo pero salió así. Espero que les haya gustado este final, y toda la historia.
  Es la primer historia que empecé a escribir así que me veo obligada a decir unas palabras *se aclara la voz ahre*:
Con esta historia descubrí lo mucho que me gusta escribir, y les quería agradecer que me dejaran hacerlo, gracias por cada comentario, y cada palabra linda que me dicen xD. De verdad, creo que de no ser por ustedes no hubiera podido seguir escribiendo, y sin ustedes no hubiera mejorado ni un poco. Ustedes me ayudan a mejorar cada día, gracias por el aguante ❤️. De verdad gracias, porque empecé esta historia escribiendo para mí porque estaba aburrida, y terminé escribiendo para todas ustedes, terminé escribiendo más en serio jajajaja. 
También gracias a esta historia conocí a muchas de ustedes, que sin duda fue lo mejor que me dejó. Gracias por el aguante y por leerme. ¡Gracias por leer esta historia que ya es parte de mí!.
  El final y toda la historia está dedicada a todas ustedes, las quiero ❤️

Cambiando de tema... no crean que se van a librar de mí y mis locas ideas *inserte risa malvada*. Ya empecé a escribir una nueva historia que pronto voy a subir, y espero que lean!. La voy a subir a mi Tw (@Emma_Barbara7), y por supuesto al grupo de Fb.

Y así me despido, con un fuerte abrazo y muchos besos con sabor a oreo ahre. Muchas gracias a todas, hasta pronto ❤️

Atentamente: Emma❤️/Bárbara/Baba❤️/Y el nombre secreto que me inventó Nicole (tu/mi nombre) ahre ❤️

2 comentarios:

  1. Te felicito. La verdad es q empecé a leer esta historia hace mucho... pero en cada momento de sufrimiento q venía paraba de leer porq lo sufría yo también, cada emoción y sentimiento q escribiste lo viví como propio, me trasporté a la historia con mucha facilidad, no me pasa tan fácil ni tan intenso.
    Gracias por compartirla, nunca dejes de escribir. Espero con ansias la próxima...

    ResponderEliminar
  2. Es Dr.EBHOSE usted puede email él si necesita ayuda en su relación ebhodaghespell@gmail.com
    Te prometo que sus problemas se resuelven de inmediato. Después de estar en
    relación con él durante siete años, me dejó, yo hice todo
    ¿Podré yo hacerle volver atrás, pero todo fue en vano. Quería
    por el amor que siento por él, suplicó, pero él se negó hasta
    explicado mi problema con alguien en línea y ella me sugirió que debería
    más bien por correo un lanzador de conjuros que me podría ayudar a un hechizo que le trajera
    espalda, pero soy el tipo que nunca creyó en hechizos, no tenía más remedio que
    Pruébalo, enviado al taumaturgo, dije no hay problema
    todo estará bien dentro de tres días, mis ex vuelven a mí
    dentro de los tres días, el hechizo fue lanzado y, sorprendentemente, en el segundo día,
    que fue alrededor de las 4:00 pm. Mi ex me llamó, yo estaba tan sorprendido, respondió el
    llaman y todo lo que dijo fue que estaba tan mal por todo lo que pasó,
    quería volver a mí, que me encanta tanto. Yo estaba tan feliz y
    sorprendido. Desde entonces, he hecho la promesa de que todos los que conocemos la voluntad
    nunca tienen un problema de relación, que me voy a referir al hechizo
    lanzador para ayudar. Cualquier persona puede necesitar la ayuda de la máquina de colada, su
    email ebhodaghespell@gmail.com
    También hizo muchos hechizo-like,

    (1) quiere que su ex atrás.
    (2) Usted siempre tiene pesadillas.
    (3) Para ser promovido en su oficina
    (4) ¿Quieres un niño.
    (5) ¿Quieres ser rico.
    (6) quieren mantener su esposo / esposa a ser solo tuya para siempre.
    (7) la necesidad de asistencia financiera.
    8) ¿Quieres estar en control de que el matrimonio
    9) ¿Quieres ser atraído a la gente
    10) La falta de hijos
    11) ¿NECESITA UN ESPOSO / ESPOSA
    13) Cómo ganar su LOTERÍA
    14) HECHIZO DE PROMOCIÓN
    15) HECHIZO DE PROTECCIÓN
    16) HECHIZO DE NEGOCIO
    17) BIEN TRABAJO HECHIZO
    18) cura para cualquier enfermedad / H.I.V.
    Póngase en contacto con él hoy en: ebhodaghespell@gmail.com
    o le WhatsApp en +2348032230074

    ResponderEliminar